Señor, mira a los que no reconocemos nuestros errores. En ocasiones el intelecto puede nublar la visión de nuestras acciones. Danos la luz necesaria para clarificar nuestra oscuridad mental y no seguir ciegos. Permite que la luz de la humildad sea la que guíe nuestros pasos y derrote la creencia de ser superiores a los demás. Por Jesucristo nuestro Señor, amén.
©JGR. Soy un Quijote de otro tiempo.
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