Ante de adversidad, la vida nos da la fortuna de los amigos, familiares y compañeros que elevan la estima. Al momento de la fatiga, recibimos el aliento, el consuelo y la fortaleza de los que nos conocen y nos sostienen con sus plegarias y bendiciones. Al embargarnos la pesadumbre, recibimos el deleite, regocijo y consuelo de Dios. Por todo esto, ofrezco mi jornada.
©JGR. Soy un Quijote de otro tiempo.
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